Raíces de Cannabis: la parte olvidada de la planta de cannabis.

Por Rocío Serrano Carrascal

En la planta de cannabis hay una parte de su anatomía que parece estar olvidada, tal vez porque no se ve tanto: las raíces.


Las raíces de cannabis todavía no se han hecho un hueco entre los medicamentos occidentales debido a que el conjunto de investigaciones sobre sus efectos sigue siendo muy limitado. Sin embargo, los estudios que se han llevado a cabo son muy prometedores: es posible que estas raíces tengan un lugar en el mundo del bienestar y la medicina moderna.


En la actualidad, no es muy habitual oír hablar del uso de las raíces del cannabis con cualquier fin. Por lo general, se desechan como residuos después de la cosecha, pero no siempre ha sido así: ya desde el siglo XVII, varios herbolarios recomendaban la raíz de cannabis para tratar la inflamación, el dolor de las articulaciones, la gota y otras condiciones.

El uso de raíces en la medicina es común: es bastante conocido el uso de raíz de Valeriana (Valeriana officinalis) en infusión para ayudar a la relajación, la raíz de Ipecacuana (Cephaelis ipecacuana) es un emético muy efectivo, la raíz de Equinácea (Echinacea purpurea ) se usa como estimulante inmunológico y antibacteriano, y así podríamos nombrar varias especies botánicas cuyo uso de la raíz es beneficioso, como el Jengibre (Zingiber officinale), Harpagofito (Harpagophytum procumbens ), Genciana ( Gentiana lutea ) , Ginseng ( Panax ginseng), Cúrcuma (Curcuma longa) etc.


Los datos actualmente disponibles sobre la farmacología de los componentes de la raíz del cannabis proporcionan un respaldo importante a las afirmaciones históricas y etnobotánicas de su eficacia clínica. Sin duda, esto indica la necesidad de reexaminar los preparados de raíz entera para trastornos inflamatorios o malignos utilizando técnicas científicas modernas.

Entre los compuestos activos identificados en las raíces de cannabis figuran triterpenoides: friedelina y epifriedelanol; alcaloides: cannabisativina y anhidrocannabisativina, carvona y dihidrocarvona, N-(p-hidroxi-b-feniletil)-p-hidroxi-trans-cinamamida; diversos esteroles como el sitosterol el campesterol y el estigmasterol y otros compuestos menores, incluyendo la colina. Cabe señalar que las raíces de cannabis no son una fuente importante de D-9-tetrahidrocannabinol (THC), cannabidiol u otros fitocannabinoides conocidos.


Las raíces de marihuana son mucho menos populares que las inflorescencias (cogollos), pero también se están abriendo camino en el mercado moderno. El extracto de raíz de cannabis es un ingrediente de productos de uso tópico, como pomadas, lociones, bálsamos o aceites para masajes; y también se consumen como infusión tras 12 horas de cocción.


Referencias:

Jin, D., Dai, K., Xie, Z., & Chen, J. (2020). Secondary Metabolites Profiled in Cannabis Inflorescences, Leaves, Stem Barks, and Roots for Medicinal Purposes. Scientific Reports, 10(1), 1–14.

Ryz, N. R., Remillard, D. J., & Russo, E. B. (2017). Cannabis Roots: A Traditional Therapy with Future Potential for Treating Inflammation and Pain. Cannabis and Cannabinoid Research, 2(1), 210–216.

Slatkin, D. J., Doorenbos, N. J., Harris, L. S., Masoud, A. N., Quimby, M. W., & Schiff, P. L. (1971). Chemical constituents of cannabis sativa L. Root. Journal of Pharmaceutical Sciences, 60(12), 1891–1892.


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