La vida que me devolvió la vida: Testimonio de un paciente crónico

Hace más de 11 años comencé a sufrir fuertes dolores de cabeza. En varias oportunidades atendí al médico a realizarme estudios como electroencefalogramas, tomografías, y resonancias magnéticas, pero ninguno arrojó resultados concretos. En una oportunidad incluso fui hospitalizada para que los doctores pudieran estudiar más de cerca el origen de mi dolor de cabeza, ya que este solo era intenso del lado derecho. Luego de largo tiempo, estudios y decenas de dolores de cabeza se pudo concluir que sufría de migraña crónica.


Al principio fui tratada con medicamentos que lograban calmarme el dolor pero me ponían somnolienta dificultando que pudiera realizar actividades de la vida diaria tanto en el trabajo como en la universidad. Durante 11 años me fueron recetados toda clase de medicamentos por diferentes neurólogos, también se pudo determinar que parte de mis dolores de cabeza eran ocasionados por una rectificación de la cervical. Se suman para este momento dos dolores crónicos que no me dejaban dormir por las noches y cuyos tratamientos me impedían tener una vida normal durante el día.


Finalmente, a los 25 años, por muy duro que fuera aguantar el dolor tan fuerte que me ocasionan estas dos afecciones, tomé la decisión de no continuar consumiendo estos medicamentos. Fue una época difícil, llena de insomnio, náuseas y aislamiento, cualquier luz me ocasionaba dolor y el dolor me producía náuseas.


¡Pero mi situación cambió!


Hace 1 año leí sobre las propiedades médicas del cannabis; confieso que no tenía ni idea de que era una planta medicinal, solo tenía la idea sobre el tabú que rodea el concepto de la planta: es una droga, es mala para la salud, te vuelve adicto, etc. Pero la realidad es otra, y por ello empecé a educarme sobre los beneficios que esta planta tiene.


Aprendí tanto que me enamoré de la planta sin siquiera haberla probado aún. No perdía un chance de sugerirle a las personas que sí tenían la oportunidad usaran cannabis para paliar dolores ocasionados por condiciones crónicas o tratamientos para el cáncer. No faltaban las malas miradas y cara de incredulidad de parte de las personas que me escuchaban hablar de la planta y la verdad es que aún nos falta mucho por aprender y educar para ayudar a romper definitivamente el estigma que existe sobre el cannabis.


Mi familia se horrorizó cuando se enteró de mi apoyo hacia la planta, y aunque fue un proceso largo y duro, hoy mi familia conoce las propiedades medicinales de la planta y me apoyan.


Me llevó algo de tiempo acostumbrarme a consumir cannabis. Pero hoy día estoy agradecida con mi familia que me apoyó, mis amigos y con la planta que desde hace años nos ha dado beneficios y muchos no lo sabíamos.


Mi primera experiencia


Herví unos gramos de flores en una taza de leche, los filtré y consumí la leche con cannabis antes de dormir. Pude dormir tranquila y amanecí sin dolores. Por primera, vez en 10 años, mi cabeza y mi cuello no me dolían.

Luego de unos 5 meses de consumir la leche infusionada con cannabis, cambié a las gotas sublinguales 1 sola gota antes de dormir debajo de mi lengua.

Han pasado 3 meses desde que estoy consumiendo gotas de cannabis medicinal y no he vuelto a sentir dolor. Por eso digo y mantengo: El cannabis es vida que me devolvió la vida.

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